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LENGUA DE TRAPO.

BYE BYE, BUSH

BYE BYE, BUSH

Parecía que este día no llegaría jamás. Pero por fin, George Bush afronta el último día de su mandato presidencial y déspota sobre Estados Unidos en particular, y sobre el mundo en general.

Un mandato con más sombras que luces, marcado por su ineptitud, y por sus formas belicosas de enfrentarse a la política internacional.

Y es que Bush, en su manifiesta torpeza política, dilapidó toda las sinergias creadas en el mundo a favor de Estados Unidos tras el fatídico 11-S.

Cuando cayeron las Torres Gemelas, un sentimiento de simpatía hacia Norte America surgió por todos los rincones del planeta, incluso en aquellos países en los que Estados Unidos nunca han gozado de demasiada simpatía.

Un sentimiento que si Bush hubiera sabido aprovechar, nos hubiera proporcionado probablemente un mundo mejor, a pesar del desafío del terrorismo internacional.

Pero en lugar de rentabilizar diplomáticamente ese sentimiento de simpatía, Bush y su Gobierno optaron por la línea dura, pulverizando esa simpatía y creando un sentimiento de recelo y de antiamericanismo por todo el mundo, incluyendo a buena parte de la ciudadanía europea en ese sentimiento anti Bush.

Bush pasará a la historia no por haber acabado con el terrorismo internacional, sino por haber dejado el panorama internacional en una situación mucho peor de lo que la encontro. La invasión de Iraq, Guantánamo, el escudo antimisiles que pretende instalar en suelo europeo, junto al enfrentamiento con Rusia, la guerra en Afganistán o la situación en Oriente Medio son algunos de los legados de este buen hombre del que pocos lamentarán su marcha.

Tras Bush, llega Obama. De entrada, cuenta con la simpatía de buena parte de la opinión pública mundial. Llega cargado de esperanza por un cambio a un mundo mejor.

Pero tiene que enfrentarse a importantes retos. El primero, la reactivación de la economía. Y el segundo, a mejorar la imagen de los Estados Unidos ante el resto del mundo, reactivando la diplomacia norteamericana y resolviendo algunas de las patatas calientes que le ha legado su predecesor.

En definitiva, una nueva manera de hacer política. Puede que esa imagen de líder carismático de Obama sea simplemente una cuestión de imagen. A partir de mañana, podrá demostrarlo ante la opinión pública mundial.

Pero de entrada, la llegada de Obama ha traido una ilusión y una esperanza que muchos habían perdido. Esperemos que no defraude, y que contribuya a instaurar un nuevo orden mundial en el que Estados Unidos sea una pieza más en el puzzle de la política mundial. Una pieza decisiva, eso está claro, pero una pieza que sepa tratar de igual a igual a sus socios europeos, y que no vea al conjunto del planeta como un patio de recreo particular en el que hacer y deshacer a su antojo, y sin contar con la opinión de nadie.

2 comentarios

Begoña -

Y hay que ver la pena que nos da a todos que Bush deje la Casa Blanca, eh...
Estaremos expectantes a los primeros moviemientos de Obama.
Espero que nuestra esperanza sea real.

Besicos

Club de los Imposibles -

Completamente de acuerdo, se cierra una etapa infame por culpa de un personaje nefasto y comienza una época de esperanza personificada en Obama, quién no lo tiene nada facil