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LENGUA DE TRAPO.

A VUELTAS CON RENFE

Hacía mucho que no hablaba de Renfe, esa compañía a la que le tengo cada día menos amor, pero sí más odio.

Pero ahora que he pasaro la marabunta del Congreso del Rolde, y que vuelvo a disponer de ese bien tan preciado que es el tiempo libre, no podía dejar de escribir un post sobre la compañía ferroviaria.

Hace varias semanas, el tren con el que viajaba desde Zaragoza a Madrid, sufrió una avería. Con tan mala pata, que el tren tenía prevista su llegada a Madrid a las 21:20 horas, y llegamos a las 00.30 horas. Es decir, más de tres horas de retraso.

La avería se produjo al poco de salir de Zaragoza, y después de estar un buen rato parados, el convoy comenzó nuevamente su marcha a paso de tortuga, hasta que se detuvo definitivamente en Calatayud.

Al hecho de ver que hasta te adelantan los caracoles a pesar de que vas en un flamante AVE cuyo billete cuesta más de 80 euros ida y vuelta, se une la falta de información en el tren.

Total, que llegué tarde a la cena que tenía montada en Madrid.

Pero la cosa no acaba ahí. Ese mismo fin de semana, intento que me devuelvan el importe del billete, y después de aguantar fila en la cola de atención al cliente, me dicen que no puede ser. Que hasta que no realice el viaje de vuelta, no pueden devolverme nada.

Y cuando días después me traslado hasta la Estación de Zaragoza Delicias para reclamar lo que es de justicia, me encuentro con que la devolución no me la pueden hacer en Atención al Cliente, sino que tengo que hacer cola nuevamente en las taquillas de venta de billetes.

Cualquiera que conozca Delicias, sabe como están las taquillas de venta de billetes cualquier día por la tarde. De hecho, cuando salió mi número de la maquinita expendedora, el papelito marcaba el número 129, mientras que en la pantalla que señalaba el número al que atendían en ese momento marcaba el 550.

Evidentemente, si mi tren llega tres horas tarde por una avería de RENFE, es IMCOMPRENSIBLE que se me obligue a esperar 200 números para que me devuelvan lo que es mío.

Mi caso no era el único, ya que allí coincidí con otra mujer a la que le pasaba lo mismo. Por un error de RENFE, tenía que esperar una cola de campeonato.

Por supuesto, ni las protestas ante azafatas ni personal de Atención al Cliente sirvieron de nada, más allá de un reclamación presentada por escrito, cuya contestación supongo que me llegará en unos meses y en la que me dirán que lo sienten mucho, pero que el proceso de devolución del importe es de esa manera, y santas pascuas.

En una palabra, es VERGONZOSO el servicio que está dando RENFE, especialmente teniendo en cuenta el dineral que cobra este monopolio por trasladarnos de una ciudad a otra.

Y lo peor, es que no nos queda más que morir al palo, al no existir más alternativas para viajar en tren entre Zaragoza y Madrid.

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