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LENGUA DE TRAPO.

LA DESVERGÜENZA DE KLAUS

LA DESVERGÜENZA DE KLAUS

Vaclav Klaus es el presidente de Chequia, uno de los últimos países en incoporporarse a la Unión Europea. Y además, es euroescéptico convencido y activo.

Ayer, el presidente checó protagonizó en la Eurocámara una intervención que fue una salida de tono en toda regla, especialmente en los tiempos de crisis que corren.

El señor Klaus, que además de presidente checho, tenemos la desgracia de que le toca ostentar la presidencia semestral de la Unión Europea, tuvo la desfachatez de comparar a la Unión con el antiguo bloque soviético.

Una comparación que provocó que muchos eurodiputados abandonaran sus escaños, y tras la que incluso el presidente de la Eurocámara tuvo que recordarle de forma pública que en un parlamento soviético, no le hubiera podido ser posible dar un discurso como el que había pronunciado.

Además, no hay que dejar de recordarle que Chequia pertenece a la Unión porque quiso adherirse, a diferencia de la Unión Soviética, de sus tanques, y de la fuerza que uso para mantener el control de las repúblicas que estaban bajo su órbita.

Total, que entre todas las perlas que dirigió el presidente checo a la Unión, no le quedó más narices que reconocer que a la República Checa no le quedaba otra que pertenecer al grupo de los 27. Pero sinceramente, si no están a gusto, que se piren.

En estos momentos de crisis, y de cambios del orden internacional, Europa debe estar más unida que nunca, avanzando con paso firma hacia la integración, no sólo económica, sino también política. La Unión debe tener una posición unitaria y  una única voz en el nuevo contexto internacional.

Nos jugamos mucho en ello, más allá de los orgullos naciones de británicos, checos o irlandeses. No es un capricho. Si no tomamos conciencia de la necesidad de una Europa fuerte y unida, se nos comerán las nuevas potencias emergentes, económica y políticamente.

La pena, es que en este momento, este tipo es el presidente de turno de la Unión, y poco o nada hará por aprobar el Tratado de Lisboa, y por seguir avanzando. Como dato, el presidente checo, a pesar de que su país ostenta la presidencia semestral de la Unión, se ha negado a que la bandera europea ondee en los edificios oficiales checos. Sin comentarios.

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