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LENGUA DE TRAPO.

¿HACIA DONDE VAMOS?

¿HACIA DONDE VAMOS?

Las encuestas, sirven para lo que sirven. Y los resultados, tres cuartos de lo mismo.

Pero no dejan de ser preocupantes los resultados de ciertas encuestas. Y particularmente de esta, que demuestra una vez más algo que suena bastante en los últimos.

El escoramiento ideológico hacia la derecha de los jóvenes españoles. Unos resultados preocupantes. Y cuando hablo de derecha, no me refiero a posiciones políticas, ya que esa misma encuesta afirma que los jóvenes pasan de política. Me refiero a posiciones morales muy conservadoras, que al menos en mi generación, se tenían asumidas.

El Informe Juventud en España 2008, que presenta los hábitos y tendencias de los jóvenes españoles, muestra datos que quizás sean leves, pero significativos, del cambio de rumbo de la juventud española.

De hecho, estos datos han llamado la atención del propio Ministerio de Igualdad, Institución que presentó los datos de este sondeo.

Para mí, aparte del rechazo del 16% de los encuestados al matrimonio gay, que es un tema que personalmente me afecta, el asunto que más me preocupa es el de la pena de muerte.

Según el sondeo, uno de cada tres jóvenes de entre 15 y 29 años es partidario de aplicar la pena capital, algo que choca con los valores que hemos desarrollado no sólo en España, sino en el conjunto de Europa.

De hecho, siempre presumimos dentro de esa algarabía que es la compleja personalidad europea, de ese rechazo a la pena de muerte, frente a las posiciones proclives a la pena capital que se mantienen en buena parte de Estados Unidos. Era, o es, uno de los rasgos significativos de la idiosincrasia europea frente a la norteamericana.,

El hecho de que el 36,5% de los jóvenes encuestados apoyen una medida como esa, además de ponerme los pelos como escarpias, puede significar un cambio en el modelo de sociedad europea que tenemos en estos momentos. Un debate que yo creía ya superado en España, pero que vistos los resultados, puede que en los próximos años resurja con fuerza.

El asunto del matrimonio gay, que es rechazado por un 16% de los encuestados me preocupa menos. No porque sea menos importante, sino porque creo que dado el panorama actual de la diferentes confesiones religiosas en pie de guerra por los matrimonios entre personas del mismo sexo, y de los resultados de las consultas populares en varios estados norteamericanos, no veo que sea un porcentaje demasiado elevado. Aunque no es menos cierto que me gustaría que ese rechazo fuese mucho menor.

Estas posturas más conservadoras de las nuevas hornadas de jóvenes deberían hacernos reflexionar sobre qué modelo de sociedad queremos, y como los estamos educando a los ciudadanos que guiarán el país el día de mañana.

 

Hace algún tiempo, comiendo en un céntrico restaurante italiano de Zaragoza, me sorprendió ver discutiendo a unos padres con sus hijos.

Hace algunos años, lo más normal hubiera sido que los padres defendieran posiciones más conservadoras, y los hijos, posiciones más revolucionarias o progresistas. Y me llamó la atención que esa mesa, vecina de la nuestra, la situación era totalmente contraria, los padres, desquiciados perdidos, defendiendo temas de igualdad y tolerancia, y los hijos, defendiendo con total calma, posiciones totalmente conservadoras.

Vivir para ver.

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